Una cama, un rito
el trinar de los motores
tras el sueño almidonado
y despertar
cuando no hay más latidos
apurar la copa
el mal aliento compartido
los unos y los otros
remando la acera hacia otro día
que camina resignadamente
hacia la misma noche
Nosotros ajenos reímos
improvisamos un desayuno
de nuevos crímenes, cotidianos