sábado, 23 de diciembre de 2023

Mis días me encuentran como un péndulo. Oscilo entre el mayor de los odios y el más grande de los amores. Entre el desprecio por la humanidad, por su juego incomprensible, perverso; y el amor por la esperanza, por una indecible euforia por abarcarlo todo. No tengo equilibrio alguno que me sostenga para ser un hombre de bien, un tipo al que se espera un comportamiento deseable, corriente, saludable. Soy un odiador y lo reconozco, me cuesta hacer como si nada, como si fuera sordo al llanto, la hipocrecía, el cinismo y la indiferencia narcisista triunfantes. 

Pero también soy un amante y podría embarcarme en lo más utópico con tal de que se me devuelva tan solo un poquito de la esperanza que aún late en mis entrañas más profundas. Porque la inocencia de las criaturas aún me conmueve en lo más duro de esta caparazón pretensiosa que adolece mi torpeza emocional.

Quisiera ver la grava crecer en mi corazón. Pero me voy agotando esperando la lluvia.

domingo, 10 de diciembre de 2023

es imperioso oír

el grito montañés
                                recoger sus extremidades 
                                                                            cavar una ciudad de valentías
                                                                                                                                            

aplastarse contra la tierra...

tropel de angustias 




oh. incandescente.


tropel de angustias.

jueves, 20 de abril de 2023

Gorecki

Cuando sientas que el mundo te ha abandonado dentro de un saco de mentiras, querido muchacho: 
vuélvete a Gorecki y a su Tercera Sinfonía. 

El oxígeno de la Verdad, trágica y proteica, te ocupará el alma con sus armonías reveladoras.

lunes, 21 de noviembre de 2022

Voy en busca de la música, como el yonqui a la droga más potente...el grial que lo someta fuera de la grisura, el peso de la existencia corrompida por este exceso de conciencia...

la ilusión del juego, del sonido intravenosa, el cuerpo encarrilado en un presente añorado, la dimensión de un Edén en ruinas... voy desesperadamente a esos brazos con el fin de no caer en esa pendiente lenta de los días, de las heridas que como pechos de leche sanguinolienta supuran, o aquellos imperativos asociados a recuerdos infaustos...

me entrego a la música con esa fruición. Sé que Krishnamurti, por ejemplo, no estaría de acuerdo con esto, pero siento que ya es muy tarde para emprender un nuevo camino a gatas...

es mi único salvataje frente a tanta burocratización del alma

La Libertad Primera y Última...Jiddu, es mi esclavitud también

la música


martes, 1 de noviembre de 2022

Volver a Dios, por Andrei Tarkovsky

Il Sabato (30 de mayo de 1987), páginas 18-19.


"El hombre contemporáneo está ante una encrucijada. Ante él está el dilema: continuar su existencia ciega de consumidor que depende en todo del paso despiadado de las tecnologías nuevas y de una ulterior acumulación de bienes materiales, o buscar y encontrar la vía de la responsabilidad espiritual que podría, en último término, convertirse en realidad salvífica no sólo para el individuo, sino para la sociedad. Es decir, volver a Dios."


lunes, 31 de octubre de 2022

Siempre he tenido esta especie de sospecha: Un gran porcentaje de suicidas son aquellos que, contrariamente a lo que se piensa, amaban más la vida que cualquier mortal. Pero su amor por la vida estaba en un horizonte que apenas vislumbraríamos, del cual apenas solo oímos quizás las resonancias tubulares de una Catedral confinada tras la niebla de nuestras medianías.

Y que para él o para ella, en la ironía amarga del destino...la Catedral se aleja, cuando osa levantar un poco el brazo, cuando insolente, trata de dar un par de pasos...en los arrebatos de su especulación trágica...

El tamaño de su amor en un momento crítico es el tamaño de la caída. Y otra vez: contrariamente a lo que se piensa, su excesiva valentía los lleva a un desesperado último movimiento por asir siquiera la vibración más sutil, el encanto más efímero, el minúsculo rocío de aquella fuente del Edén que tiene su símil en ese simulacro de Eternidad que se marchita, que es la infancia...

Ese desesperado movimiento es la Gran Decepción y todos los fragmentos de la Catedral implosionando en el último latido.

miércoles, 6 de abril de 2022

He empezado a retomar la transcripción de notas de los pasajes más poderosos que leo últimamente. Hay algo mecánicamente misterioso en esa práctica. Ciertamente un repaso pero también una antorcha, volver a transitar la ciénaga con la luz espiritual de seres de carne y hueso...Esto ha hecho que piense: hay una pequeña revolución o revoluciones que hay que emprender ya. Y esto es subvertir este orden horroroso donde todo al parecer está filtrado por un imperativo de CONSUMO, todo debe estar justificado en la medida del beneficio y el agotamiento de cualquier artificio. Desde la comida, al amor e incluso la cultura. Me he encontrado desolado agarrando un libro, leer y dejarlo, agarrar otro, leer, dejarlo...emocionado pero desgastado...sin sentido...como un orgasmo que desemboca en la nada, en la indiferencia del tiempo, de su cáncer anabólico, vuelta espalda desnuda...un tiempo que vuelve a gritarme en el oído: VE A LO SIGUIENTE, HAY MÁS, HAY MÁS! 

Pasa con la música. No se puede estar en la posición de crear todo el tiempo, un prurito antinatural como si acicateara al ganado: es la muerte misma...hay que ocuparse, incluso SI NO SE HACE NADA. Y la ocupación debe ser para con la vida como uno encalla en el alimento que comemos con atención, a merced dichosa de sus nutrientes, de su impostergable necesidad fisiológica. Por otro lado, el imperativo del consumo implica agotar las fuentes del deseo, pasar otro, saltar como una pulga hacia un nuevo cadalso...Hay que tomarse en serio el ALIMENTO, como la savia, el libro, la música, el ser amado, los fenómenos todos...

Todos deberíamos aprender del Sembrador...el más sublime de los oficios.