lunes, 20 de diciembre de 2021

Si no vas a crear algo que rivalice en bondad con el silencio, desiste. 

A menos que seas Mark Hollis.


miércoles, 20 de octubre de 2021

de dónde agarrarme para que las trizas circunden mi deseo

cada vez me siento menos interesado en que mi música "suene" a música, me refiero a un sentido estricto en cuanto a producto estético, o en el peor de los casos, en tanto producto cultural de entretenimiento. Y ni siquiera lo tomo como una pretensión a que no suene a ello en el sentido que le dan los "experimentales", los "vanguardistas". Me refiero a que la resonancia en lo que compongo tiene más puntos de resonancia con los grandes pasajes que he leído de H. Miller, de Dovstoievsky, Sábato. O los portentosos y a la vez delicados versos de Tomas Transtromer, Vallejo o Kennett Patschen; o las visiones proféticas en la diapasón del color en los cuadros de Van Gogh, El Bosco o Paul Klee. Me refiero a que no sea arte o solamente arte, sino manifestaciones de otro orden, que ni siquiera me pertenecen, aunque del egotismo no pueda zafar sin pagar un precio alto. Ir más allá de la música, porque en un sentido más noble es menos que música, es un grito de desesperación propulsado sobre la última gran montaña el mundo.

sábado, 21 de agosto de 2021

No es esta infame espera 

la más absoluta confesión 

no es este pasado que devora

los contubernios de tu pez llagado

con tu huella dactilar circunscrita

con tus límites gimientes y tu anverso llorado

tu demiurgo que baila solemne sobre cementerios  

sobre mulas ansiosas, anodinas

y también  

sobre los besos marchitos sobre piel marchita 

fracasos de una traición postergada  

que iniciará cuando un pie siga a otro pie lacerado  

por un camino que surtió efecto a los siglos de siglos  

de conquistadores, de máquinas efervescentes  

como la carroña que alimenta el futuro y danza  

sobre dioses paralíticos emponzoñados de ciencia 

.era un niño.  un universo el que cabalgaba 

sobre el yermo odio de los hombres  

parapetándose sobre sus iniquidades y flaquezas  

de cientos de kilos de carne desperdiciada 

en la memoria de las naciones 

frágiles como pieles y ceniza 

incubando suertes y malignidades y persecuciones  

frágiles como cantos que el viento otorga frágiles  

como tu voz ausente en la pradera de nuestro deseo liquidado  

como cuando quinientas promesas sonámbulas penetraron tu cuerpo  

para expulsarte del paraíso, como cuando un infinito adán decidió  

cometer el mismo error bajo el mismo árbol, o como cuando el perro abjuró  

bajo la mirada absorta de un santo entumecido por la inanición…. 

cuánta frialdad la cabeza del cerdo desquitada,  

tumultuosa insignia  

irreparable corcel  

héroe imposible que llora su año su día, su minuto su segundo,  

cuánto dolor solamente en la cantidad de puntos  

dirigidos hacia un norte que corre hacia el nadir  

en una sima incestuosa de arcángeles de polos sucumbiendo  

en el centro de tu aurora falaz de una ausencia que estalla  

en cada mirada en cada cuerpo en cada latido y que se oye  

en un albur de inconciencias. la manta. que arropó tu sueño la manta  

que arropó tu asombro la manta que recogió  

la dicha pequeña de un instante  

de un minúsculo momento  

de una partida tu partida 

por la cual no-nacer siempre  

quedarse siempre  

encogerse siempre  

volar a salto de mata en rincones fluorescentes de culpas  

quiñados en sus fiestas feroces y que en su manija  

descoyuntase la paz los vencidos la paz y la corteza la consumición  

el orden resplandecido y tu mano frágil doliente  

y suave para expulsar  

todos los fetos engendrados por el armazón de la muerte  

y el peligro y la célula fluvial  

en úteros confiscados por el amor  

y el amor por el amor  

y tu amor 

dormitando en tu amor 

desamorado  

sábado, 10 de abril de 2021

aquí está la muerte

con sus muletas, desorientada, 

rota, doliente y entredicha, 

pero...-entre dicha y dicha- se desploma

bajo el árbol del asombro de un edén marchito


aquí renuncia la muerte

sonriendo apacible, perdonada, 

y en el hundimiento de la peste

somete su postrer descanso...


tras el descenso de la última lágrima

un niño eterno le acaricia la frente

se recuesta en su regazo

y su sueño vela