No es esta infame espera
la más absoluta confesión
no es este pasado que devora
los contubernios de tu pez llagado
con tu huella dactilar circunscrita
con tus límites gimientes y tu anverso llorado
tu demiurgo que baila solemne sobre cementerios
sobre mulas ansiosas, anodinas
y también
sobre los besos marchitos sobre piel marchita
fracasos de una traición postergada
que iniciará cuando un pie siga a otro pie lacerado
por un camino que surtió efecto a los siglos de siglos
de conquistadores, de máquinas efervescentes
como la carroña que alimenta el futuro y danza
sobre dioses paralíticos emponzoñados de ciencia
.era un niño. un universo el que cabalgaba
sobre el yermo odio de los hombres
parapetándose sobre sus iniquidades y flaquezas
de cientos de kilos de carne desperdiciada
en la memoria de las naciones
frágiles como pieles y ceniza
incubando suertes y malignidades y persecuciones
frágiles como cantos que el viento otorga frágiles
como tu voz ausente en la pradera de nuestro deseo liquidado
como cuando quinientas promesas sonámbulas penetraron tu cuerpo
para expulsarte del paraíso, como cuando un infinito adán decidió
cometer el mismo error bajo el mismo árbol, o como cuando el perro abjuró
bajo la mirada absorta de un santo entumecido por la inanición….
cuánta frialdad la cabeza del cerdo desquitada,
tumultuosa insignia
irreparable corcel
héroe imposible que llora su año su día, su minuto su segundo,
cuánto dolor solamente en la cantidad de puntos
dirigidos hacia un norte que corre hacia el nadir
en una sima incestuosa de arcángeles de polos sucumbiendo
en el centro de tu aurora falaz de una ausencia que estalla
en cada mirada en cada cuerpo en cada latido y que se oye
en un albur de inconciencias. la manta. que arropó tu sueño la manta
que arropó tu asombro la manta que recogió
la dicha pequeña de un instante
de un minúsculo momento
de una partida tu partida
por la cual no-nacer siempre
quedarse siempre
encogerse siempre
volar a salto de mata en rincones fluorescentes de culpas
quiñados en sus fiestas feroces y que en su manija
descoyuntase la paz los vencidos la paz y la corteza la consumición
el orden resplandecido y tu mano frágil doliente
y suave para expulsar
todos los fetos engendrados por el armazón de la muerte
y el peligro y la célula fluvial
en úteros confiscados por el amor
y el amor por el amor
y tu amor
dormitando en tu amor
desamorado