sábado, 29 de agosto de 2020

lunes, 17 de agosto de 2020

Requiém para Xu Lizhi


Xu Lizhi (1990 - 2014) poeta de nuestro tiempo y ex-trabajador de Foxconn 
















Cuando expulsada sea del paraíso 
la inocencia alzada en armas
y desollada por las serpientes sea
del acero y la metástasis
cuando el bramido de la sangre
de los que nunca fueron auscultados
se una al estentóreo bermellón de aquella noche infinita
y tengan los peces que devorar nuestros barriles de mezquindad
y nuestros orines ponzoñosos
cuando la música de los elementos
haya dejado de sonar en el corazón del hombre
y sea indispensable trasplantar a sus venas
la savia escurrida por las riveras de la locura
O cuando Dios no resuene ya en todas y cada una de las cosas
y more en las baldosas de un templo en llamas
acribillado en la bolsa de valores
descoyuntado en las fauces de las máquinas concupiscentes

O cuando el mar se haya retirado
para inundar las reticentes islas
de los que dejaron selladas sus puertas y sus bocas
y cuando sus cabezas sean cercenadas, puestas en valor
en las ferias de la abundancia que los cuervos asolan
y dejen los restos mutilados repartirse
entre la menudencia
de los gimnasios y los anaqueles virtuales 

cuando se celebre el milagro económico 
de un centenar de cristos crucificados
en el lujurioso Gólgota del rascacielo, el semáforo y el neón
sobre la extendida sombra de un alma empalada por la miseria y el olvido

O cuando no haya canción que perpetrar ya
en el eco abrumador 
de la carne y el plástico fornicando
y no se pueda oír más el silencio maternal
de la algarabía de la Creación.

Tan sólo el ruido de los neumáticos
triturar los huesos púberes de la esperanza

Cuando a la alborada, el milenio abra a las fieras las compuertas
para que así depositen sus heces
en nuestros modestos y pequeños jardines
y engullirse los nidos de nuestros sueños retoños

O, tal vez, 
cuando no haya reptil que no se avergüence ya
de haber engendrado a su propio asesino.

Violenta resonancia de las exhalaciones:

Cuando todos estos signos se hallasen consumados
la acera de una monótona calle
como muchas en China y en el mundo
oirá el rumor del último canto.

Horadada por un cuerpo celeste
llamado Xu Lizhi.