lunes, 21 de noviembre de 2022

Voy en busca de la música, como el yonqui a la droga más potente...el grial que lo someta fuera de la grisura, el peso de la existencia corrompida por este exceso de conciencia...

la ilusión del juego, del sonido intravenosa, el cuerpo encarrilado en un presente añorado, la dimensión de un Edén en ruinas... voy desesperadamente a esos brazos con el fin de no caer en esa pendiente lenta de los días, de las heridas que como pechos de leche sanguinolienta supuran, o aquellos imperativos asociados a recuerdos infaustos...

me entrego a la música con esa fruición. Sé que Krishnamurti, por ejemplo, no estaría de acuerdo con esto, pero siento que ya es muy tarde para emprender un nuevo camino a gatas...

es mi único salvataje frente a tanta burocratización del alma

La Libertad Primera y Última...Jiddu, es mi esclavitud también

la música


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