...expresarlo todo. absolutamente todo. despedazar lo grisáceo,
lo abúlico y someterse a nuestro delirio. nuestro afán de conquista del cosmos.
¿puede un sólo hombre conquistar el eterno universo?
y sin embargo lo asume cuando ya no le queda nada más que Vida
y vomita sobre la costumbre.
Miles de agonías no representarán lo inalcanzable de esa sensación.
"Todo el problema de la vida es éste: cómo romper la propia soledad, cómo comunicarse con otros" - Cesare Pavese
lunes, 19 de enero de 2015
Tentación
el pecado inmisericorde
y la luna exacta
yaciendo en el momento preciso
de un viento almacenado
que cruza el fuego de las abadías
graznado violento que ha engendrado la esperanza
en la mañana
en la que se acercan los profetas
anunciando el fragor
de infatigables corazones.
y la luna exacta
yaciendo en el momento preciso
de un viento almacenado
que cruza el fuego de las abadías
graznado violento que ha engendrado la esperanza
en la mañana
en la que se acercan los profetas
anunciando el fragor
de infatigables corazones.
jueves, 8 de enero de 2015
27 de diciembre del 2010. 1:34 am
Pienso en Ligeti mientras escucho
a Ravel. Y extraño las lecturas de Bukowski por sus dosis –en aquellos días- de
despreocupación macerada en descarnada profundidad. Pienso en Ligeti por las
formas, la proyección, los conceptos de la vida con su incandescente
transformación. Gozo en Ravel el color –los- todos ellos: verdes, fucsias,
blandos y generosos, azules como el sueño del océano siendo Júpiter. Veo el
vals sobreviniéndose, me rodea y luego me mece. Recuerdo a Bukowski por su
maltratado rostro, región volcánica que ocultaba la lava de la misantropía comprometida,
aquella que deja ver la melancolía por un renacimiento de la comunión humana.
De la verdadera.
(...)
Siento mi soledad resonando como
violines que emanan armonías austeras, controladas pero aún tensas. Tensas como
el inicio de una obra de Messiaen, con que deleito estos últimos minutos de mi
corazón antes de dormitar.
Mujer contemplando el poniente (retrato)
el universo sentencia otra vez:
ya no es tu dulce
y vano siniestrar
son las moradas de tu amplitud
y en la unidad bebes
del mito ensueño que fue
sumirte en esta presunta eternidad
de gozo y sombras
giró el atardecer de avieso azul
colma el fin torrente
de tu sexo, el mundo
y pienso
si no es irreversible
toda esta quietud
que imaginó El Diluvio
en remanso de mar
martes, 6 de enero de 2015
Domaudo
...de donde se reclama todo...el caminar, la profesa margen de la historia, el peligroso desorden de los otros. el reventar de las nueces enmarañando un real, un pulpo oreste que mata a su madre, la congela, la hace salvaje y tierna, espada dulce...
yo no he mentido sobre las cales de los idiotas espejos, los resonantes ojos que surcan cada uno de mis inquietantes reveses, resolana de paz...maligna advertencia de la dicha, arrastra la cima de los peces hambrientos, alados peleles...y el viscoso momento en que las sales se someten a las amígdalas finales, los reptiles austeros, pretéritos goces de los orígenes...
¿yo qué? habré visto una estepa donde poder asentarme, y colocar mis manos, sacudir la tierra, telúrica sombra, telúrica indemne, telúrica muerte...regreso para mirar los campos fallecidos, resplandecientes de inanidad...¡las vertientes! los ángeles vienen, pululan... los veo recostarse en mi jardín, hablan de los libros más impenetrables, de la viralidad del Dios, de la profecía del no-hombre...omiten las salvaciones, perdonan la abdicación. y tú, mujer...¿habrás visto tamaña fiesta alrededor de nuestra enfermedad?...te sorprendes, emites la risita...la miel del durazno que se sacude en mis dedos. agua repentina, canales de fuego hacia nubes encriptadas...¡no dicen nada!...nos damos vuelta y seguimos con el manifiesto. las aves aplauden. los ciegos cortan el árbol, llevan los nidos hacia la máquina, arrastran los cuerpos hacia una piara. y sigo, manchado, urdido por un idólatra de madera...¡soy el ídolo de los vegetales!...
hay un remanente que encubre un episodio: en el día 4 del año 7 de la era 100 habrán marchitado los predicamentos, y yo seré quien te invite a bailar sobre una fuente que contiene la cabeza de un nuevo bautista...Él cantará...versará sobre una y treinta y tres noches, el idilio inmanente, el caos perenne.
¿yo qué? habré visto una estepa donde poder asentarme, y colocar mis manos, sacudir la tierra, telúrica sombra, telúrica indemne, telúrica muerte...regreso para mirar los campos fallecidos, resplandecientes de inanidad...¡las vertientes! los ángeles vienen, pululan... los veo recostarse en mi jardín, hablan de los libros más impenetrables, de la viralidad del Dios, de la profecía del no-hombre...omiten las salvaciones, perdonan la abdicación. y tú, mujer...¿habrás visto tamaña fiesta alrededor de nuestra enfermedad?...te sorprendes, emites la risita...la miel del durazno que se sacude en mis dedos. agua repentina, canales de fuego hacia nubes encriptadas...¡no dicen nada!...nos damos vuelta y seguimos con el manifiesto. las aves aplauden. los ciegos cortan el árbol, llevan los nidos hacia la máquina, arrastran los cuerpos hacia una piara. y sigo, manchado, urdido por un idólatra de madera...¡soy el ídolo de los vegetales!...
hay un remanente que encubre un episodio: en el día 4 del año 7 de la era 100 habrán marchitado los predicamentos, y yo seré quien te invite a bailar sobre una fuente que contiene la cabeza de un nuevo bautista...Él cantará...versará sobre una y treinta y tres noches, el idilio inmanente, el caos perenne.
y ya que todos los caminos conducen al eje de lo indeterminado, voy a susurrarte algo al oído que hará que explotes y te conviertas en polvo, polvo de estrellas:
¡Mi Amor se ha hecho de un divino reloj!
¡Mi Amor se ha hecho de un divino reloj!
lunes, 5 de enero de 2015
...
Cuando uno escucha o ve una obra de arte verdadera, tiene la
sensación de que cada sonido, que cada color, que cada forma fuesen alimentados por
las ignotas fuerzas del universo.
Como si no saliese de un ser humano...
Pero el ser humano puede reunir y sintetizar esas
inconmensurables fuerzas y tornarlo en gran arte, elevando la existencia. La propia y la ajena.
Y ahí hay que llegar. Concebir la obra desde el cosmos, la
tierra, el corazón.
Lo orgánico trascendental.
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